Se cree que su lugar de origen es la ciudad de Dah Let, en la provincia de Kwuan Tung, cerca de Cantón. Los campesinos lo utilizaban como perro pastor para guardar el rebaño y como protector del hogar. Más tarde, se fueron seleccionando características comunes al Shar-Pei actual, que lo fueron transformando en un perro de combate.
Por tanto, un antepasado muy cercano al Shar-Pei actual es el “Perro de Pelea”, el cual se utilizaba en pequeñas ciudades para satisfacer el gusto por las peleas entre animales que tenían granjeros y marineros. El Perro de Pelea se caracterizaba por tener la capa tiesa y corta, con el propósito de que resultara desagradable en la boca del oponente; su piel era flexible y gruesa, lo que le permitía girarse y aferrar al contrincante sin que le produjera daños graves internos. Sus orejas eran extremadamente pequeñas, cuya función era tapar el oído y que no se le desgarraran en los combates. No obstante, el Shar-Pei no era un perro de lucha por su falta de agresividad, por lo que se cree que incluso le suministraban drogas para conseguir este fin.
La lengua negro-azulada que comparte como característica única y exclusiva junto con el Chow-Chow, hace creer a los historiadores que el Chow-Chow jugó un papel muy importante en el desarrollo del actual Shar-Pei.
A partir de 1949, se instauró el Comunismo en China, lo llevó a las razas caninas chinas prácticamente al exterminio. Se impusieron impuestos muy altos para aquellos que poseían perros, pues eran considerados como un artículo de lujo. Más tarde, Mao Tse Dong declaró que los perros se destinaban para las clases privilegiadas y ordenó su exterminio. Como consecuencia, la población de razas caninas sufrió un descenso aunque lograron sobrevivir algunos ejemplares en lugares aislados.
A comienzos de la década de los setenta, sobrevivían pocos Shar-Peis, por lo que un joven cinófilo llamado Matgo Law, recibió un cachorro de Shar-Pei como regalo y comenzó a interesarse por la raza. Fue tanto su interés que se dedicó a buscar los ejemplares más representativos de la raza con el afán de reproducirlos y frenar su extinción. Como el número de ejemplares encontrados era escaso, se utilizaron todas las líneas disponibles aunque carecieran de pedigrí. Se utilizó la consanguinidad con el propósito de conseguir ejemplares con características comunes y tipicidad con el tipo original.
Temiendo por su extinción por la posible anexión de Hong Kong a China, Matgo Law junto con Chun Ching Ming, tuvieron la idea de salvar la raza enviándola fuera de sus fronteras. En 1973, Matgo Law escribió una carta dirigida a la revista americana “Dogs” en la que exponía algunas fotografías de cachorros, su programa de cría y su preocupación por la extinción. La revista publicó la carta y las fotos, y en respuesta Matgo Law recibió cientos de cartas de criadores americanos de otras razas que querían una pareja. Este hecho provocó la importación de la raza hacia Estados Unidos.
En 1974, había entrado en Estados Unidos un número suficiente de ejemplares como plantearse formar un club y en el que se discutió la posibilidad de que los perros pudieran ser registrados por el American Kennel Club.
En 1976, se le cambió el nombre adoptando el de “Shar-Pei Chino” y se establecieron precios mínimos de venta, por lo que el libro Guinness de los records lo consideró como el perro más raro y más caro del mundo.
La década de los 80 fue la época de éxitos para el Shar-Peis puso en vigor un nuevo estándar que borraba toda referencia del Chow-Chow y del antiguo Perro de Pelea, y la raza fue aceptada finalmente por la AKC. En esta época también se exportó el primer Shar-Pei hacia Gran Bretaña, lo que supuso la extensión de la raza hacia Europa.